
Bajo La Noche del Jaguar
Una novela íntima sobre una mujer que creció en la oscuridad sin darse cuenta y que, entre heridas, silencios y renacimientos inesperados, aprende a transformar su dolor en verdad.
En Guatemala, entre fracturas familiares y silencios heredados, Silvana aprendió a sobrevivir. Guardó lo que dolía, resistió más de lo que debía y amó desde la falta. Entre relaciones que no llenaban y un vacío que se expandía por dentro, empezó a desvanecerse.
Creyó que el extranjero que apareció en su vida sería la salida. Se mudó a los Países Bajos buscando orden, estabilidad y un respiro… pero la calma no llegó. La distancia tampoco trajo alivio: descubrió que las heridas viajan contigo, aunque cruces océanos.
La pandemia la obligó a detenerse. En ese silencio se abrió un portal hacia su interior, un proceso revelador que la llevó a mirar su historia de frente y transformarse desde la raíz.
Y cuando estuvo lista, apareció el sueño que lo cambió todo: un jaguar que se acercó con una presencia suave, poderosa e imperturbable. Era un guardián que había estado allí desde siempre. No vino a rescatarla, sino a recordarle su fuerza. Desde ese encuentro, lo invisible comenzó a revelarse de formas que jamás imaginó.
Bajo la Noche del Jaguar es el renacimiento de una mujer que eligió atravesar su dolor para regresar a sí misma.
Un libro en movimiento
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Esta obra se terminó el 30 de abril del 2026
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La edición se realizó en el mes de Mayo del 2026
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12 lectores beta recibieron la obra para dar su opinión
y mientras tanto se está investigando donde imprimir el libro
Fragmentos de los capítulos escritos
Capítulo 1: "En Guatemala, crecer en un hogar desintegrado en los años noventa era lo normal. Las familias sobrevivían entre silencios y heridas abiertas.
En mi núcleo familiar no era distinto. En mi casa casi no había abrazos ni risas; las tensiones se acumulaban como nubes negras."
Capítulo 2: "Me movía entre errores y búsquedas con la honestidad torpe de quien solo anhela saberse querida, aunque sea por un instante.
Así que desafié la religión y las normas sociales con mis actitudes, como un acto de rebeldía contra una filosofía de vida en la que jamás encajé."
Capítulo 3: "En los años noventa, la capital no era solo un lugar: era una herida abierta. Vivíamos entre el estruendo de los buses, la crudeza de sus habitantes, la pobreza que caminaba por las calles, la soledad silenciosa y la tensión de una guerra civil que aún no había terminado."
Capítulo 4: "Tras años de descubrirme desconectada de mí misma, por fin empecé a volver. Dejé de sentir ese vacío que siempre me acompañaba y en cuanto la vida regresó a mi cuerpo, pude entregarme a él sin reservas, con toda la energía que llevaba acumulada."
Capítulo 5: "Desde esa carencia fui eligiendo vínculos que me dejaban en ruinas y me alejaban de la mujer tierna y amorosa que, en el fondo, seguía siendo yo.
Mi seducción y mi rebeldía proyectaban una seguridad que no tenía; muchos hombres solo alcanzaban a ver la máscara, no a la mujer que temblaba detrás."
Capítulo 6: "En los Países Bajos, cada gesto, cada costumbre, cada regla parecía provenir de una dimensión paralela.
La vida era tan distinta a la de mi país que me invadía la sensación de ser una visitante de otro mundo, intentando descifrar normas escritas en un idioma que aún no alcanzaba a interpretar."
Capítulo 7: "El choque cultural no era solo llegar a un país distinto; era atravesar la sensación de que el alma se dividía en dos. Era estar sentada en una sala silenciosa, donde el café se servía con precisión y las galletas se contaban de una en una, mientras la memoria me arrastraba a las fiestas de Guatemala: música a todo volumen, risas que estallaban, comida abundante que nunca se medía."
Capítulo 8: "Pero fuera de ese círculo familiar, el país me mostraba un contraste distinto: la diversidad —esa autonomía para mostrarse como uno quiere ser— se transitaba con una naturalidad que yo nunca había visto. Al principio me descolocó, pero con el tiempo fui dejando atrás las ideas heredadas que lo hacían parecer algo prohibido.
Esa manera de estar en el mundo empezó a tocar también mi vida cotidiana."
Capítulo 9: "Noté algo extraño en mí: como si una corriente suave me arrastrara hacia él sin previo aviso. Me sorprendía la facilidad con la que él empezaba a entrar en mi vida."
Capitulo 10: "Bern me enseñó que no quería entrar en discusiones innecesarias. A veces yo intentaba iniciar una de la nada y él simplemente preguntaba: “¿Por qué quieres pelear?” Esa pregunta me dejaba sin argumentos.
Ahí entendí que venía arrastrando patrones de mis exparejas, un drama que todavía me acompañaba, pero elegí soltarlo para construir algo más sano."
Capítulo 11: "Después de un buen rato esperando, mi papá salió por las puertas de llegada con una sonrisa enorme, los brazos listos para abrazarme y una camiseta que decía: “Con Cojones bien Grandes.”
Bern y mi papá encajaron como el caos y la precisión: improbables, pero perfectos. Planearon arreglos para la casa, se reían juntos y trabajaban como si se conocieran desde siempre."
Capítulo 12: "Con Bern, algo se había desplazado: había una distancia nueva, sutil, imposible de nombrar. Esa pared invisible que resguardaba lo más hondo de él me dejaba fuera, sin acceso.
Seguíamos avanzando juntos, sin notar que el camino ya había cambiado bajo nuestros pies."
Capítulo 13: "Si antes lo nuestro había dejado marcas difíciles de cerrar, ahora cada uno cargaba con heridas que iban más al fondo. Aun así, el recuerdo de lo que hubo entre nosotros seguía latiendo, como una tormenta que no sabíamos controlar."
Capítulo 14: "La alegría regresó como un tambor que despierta a un pueblo dormido: primero un latido, luego el cuerpo entero respondiendo. Nadie en esa fiesta supo lo importante que era para mí ese momento."
Capítulo 15: "Lo único que quedaba era decidir si se le desconectaba o se le dejaba así. Y esa decisión era mía ya que mi abuela no quería tomarla. Jamás imaginé que la responsabilidad de su vida recaería en mis manos.
Aún puedo recordar ese instante como si ocurriera ahora mismo: el doctor, mi abuela, Graciela y Corinne al otro lado del teléfono, todos en silencio, esperando mi decisión.
Entonces recordé una conversación que había tenido con él pocos días antes. Con una lucidez que comprendí había sido una premonición, me dijo: “Mi´ja, si algún día me ve en coma y ya en las últimas, desconécteme. No quiero ser como un vegetal.”
Capítulo 16: "Después de su partida, la escritura se convirtió en un territorio al que no podía acceder. No era falta de ideas: era mi alma intentando acomodar un vacío que todavía no sabía nombrar. Cada frase rozaba una parte sensible, como si el lenguaje necesitara tiempo para aprender a caminar sin él."
Capítulo 17: "Con el tiempo empecé a despertar cada mañana con una inquietud que no me dejaba en paz: ¿Esto es la vida? ¿Un horario de 9 a 5, los viernes celebrados, los lunes odiados, las fiestas, la rutina sin fin?"
Capítulo 18: "Esa etapa comenzaba con la frase: “Tú no eres quien crees que eres”.
Recuerdo con claridad la irritación que me causó al leerla. Pero también me dio curiosidad. Algo dentro de mí había sido tocado sin permiso."
Capítulo 19: "Empezar a ver a mi mamá con otros ojos fue apenas el primer paso.
Lo que venía después era enfrentar la historia que había quedado grabada entre nosotras, una huella que seguía latente en mi estructura física y en mi memoria.
Ese dolor había permanecido en un lugar rígido, intacto, al que siempre había evitado acercarme. Ya había logrado abrir la primera puerta. Pero sabía que había muchas capas que aún necesitaban ser tocadas. Y reconciliarme con cada una iba a llevar tiempo."
Capítulo 20: "Mi sorpresa al llegar fue ver a Yasemin y a gran parte de la población con los hombros caídos, los ojos apagados y un cansancio que se notaba incluso al caminar. El invierno y las medidas del gobierno por el Covid habían dejado su marca."
Capítulo 21: "Empecé a ver aspectos de mí que había mantenido a oscuras.
Descubrí gestos que usaba como defensa: silencios que cortaban, ironías que escondían vulnerabilidad, burlas que disfrazaban lo que no quería mirar."
Capítulo 22: "Entonces mi mundo cambió: me encontré en la selva del Petén, en una expedición nocturna, avanzando tras un guía junto a un pequeño grupo.
De repente, él levantó el brazo y el silencio lo cubrió todo. Nos señaló al frente.
Sobre un tronco caído —inmóvil y soberano— estaba parado un jaguar. Sus ojos se clavaron en nosotros.
Observé cómo el miedo paralizaba a mis compañeros. Yo, en cambio, comprendí que era un llamado.
Despacio, pero firme, avancé hacia él."
Capítulo 23: "Me llovieron críticas de la familia y los amigos por querer tomarme unos días, sobre todo de quienes no habían salido de sus hogares ni una sola vez. Todavía había lugares en el mundo donde estaban en confinamiento.
Pero, en el fondo, su reacción decía más de ellos que de mi decisión. Verme moviéndome con libertad chocaba con su modo de atravesar ese momento. Había empezado a salir antes que muchos y, aunque el inicio de la pandemia fue duro, elegí no quedarme paralizada como los demás."
Capítulo 24: "Mientras todo esto sucedía, el miedo no apareció. Lo que llegó fue una nitidez inusual, como si un velo se hubiera desplazado y la realidad hubiera revelado una capa oculta.
Había algo en ese descubrimiento que me dejaba sin aliento: nadie nos educó en esto, ni en la escuela ni en la universidad, aunque está en todo lo que nos rodea.
Pensé en los niños que captan cosas que los adultos ya no alcanzamos a ver y en cómo se les corrige hasta que aprenden a callar."
Capítulo 25: "Entre una ausencia y una presencia que me anulaba, aprendí a sobrevivir como pude: a hacerme fuerte por obligación, a esconder lo que me consumía por dentro, a perfeccionar el arte de disimular para que nadie notara lo que me afectaba."
Capítulo 26: "Mi cuerpo empezaba a pedirme otro canal; quizá porque, al reconocer ese impulso interno, algo dentro de mí buscaba reacomodarse. Por eso comencé a explorar una práctica física que también me enseñara a trabajar con él."
Capítulo 27: "Y aunque generaban movimientos internos, lo que realmente me vaciaba era el llanto. Lloraba en cada práctica, sin freno. No era tristeza: era una liberación antigua, como si algo muy viejo dentro de mí por fin encontrara salida."
Capítulo 28: "Una nueva intención empezó a abrirse paso en mí: llevar este conocimiento a otros, sobre todo a Latinoamérica, donde tantas creencias heredadas nos enseñaron a temer lo desconocido."
