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La Noche del Jaguar

Una novela íntima sobre una mujer que creció en la oscuridad sin darse cuenta y que, entre heridas, silencios y renacimientos inesperados, aprende a transformar su dolor en verdad.

Silvana nació en un territorio marcado por la violencia y la pobreza, donde la ternura era un lujo y la supervivencia una obligación. Creció entre sombras ajenas, cargando expectativas que nunca fueron suyas. Durante años caminó dormida, repitiendo patrones que la alejaban de sí misma.

Pero incluso en la oscuridad más densa, algo en ella se negaba a morir. Silvana es la oveja negra que abandona el rebaño para buscar su verdad, aunque eso implique perderlo todo. Su viaje está hecho de rupturas, amores imperfectos, intuiciones que la llaman y un dolor que, lejos de destruirla, la despierta.

En el punto más profundo de su noche interna, el Jaguar se manifiesta. Un guardián antiguo, feroz y compasivo, que la acompaña a atravesar su sombra para recuperar su poder. Esta novela es el relato íntimo de una mujer que descubre que la luz no se encuentra afuera, sino en el corazón mismo de su oscuridad.

Un libro en movimiento

Esta obra se terminó el 30 de abril del 2,026.  A partir del 1ro de Mayo pasa a la fase de edición.  Se espera que este libro sea publicado a finales del mes de Mayo del 2,026.

Fragmentos de los capítulos escritos

Capítulo 1: "Nunca supe en qué momento empezó mi vacío. No hubo un día exacto, ni un grito más fuerte que los otros... Simplemente un día me di cuenta de que había crecido en la oscuridad, como si hubiera nacido allí.”

Capítulo 2: "A esa edad decidí, con mi libertad sexual, enfrentarme a una sociedad que se escudaba en la religión. Usaban los mandamientos bíblicos y el voto de castidad como cortinas para ocultar sus propios deseos y actos pecaminosos. Señalaban con dedo moralista a quien se atreviera a salirse del guion de pudor escrito por líderes de reputación dudosa."

Capítulo 3:   "Lo que importó fue el cruce de nuestras miradas. Sentí algo que no se puede explicar con lógica: como si dos átomos errantes se chocaran en medio del universo, provocando una colisión cuántica. No fue solo atracción. Fue el choque de dos universos paralelos que, por un segundo, se reconocieron como uno solo."

Capítulo 4: "En los años noventa, la capital de Guatemala no era solo un lugar: era una herida abierta que respiraba. Vivíamos entre el estruendo de los buses, la crudeza de sus habitantes, la pobreza que deambulaba por las calles, la soledad silenciosa y la tensión de una guerra civil que aún no terminaba. Allí, la juventud no conocía ni la inocencia ni la libertad. Teníamos sueños interrumpidos y cicatrices invisibles."

Capítulo 5: "Desde aquel momento, comenzamos a encontrarnos en secreto, como dos amantes que desafiaban al mundo.  Cada vez que estábamos juntos, nuestras almas se atraían con una fuerza magnética, intensa y casi inevitable.

Reíamos sin medida; él hablaba con una soltura que le sorprendía, pues rara vez se permitía expresarse. Yo, en cambio, me sentía a salvo entre sus brazos, como si el caos de mi vida se disipara por un instante. Tras años de sentirme fuera de mi propia piel, empecé a regresar a mí. Ya no estaba tan vacía: la vida volvía a habitarme, y en esa reconexión podía entregarme por completo a él. Cuando nos separábamos, el dolor era hondo, como si me arrancaran una parte de mí. Él se convirtió en mi refugio, el único lugar donde todo tenía sentido."

Capítulo 6: "Andaba por la vida sin brújula emocional, sin la madurez para protegerme de caer en relaciones vacías y sin futuro. Repetía los mismos errores una y otra vez, sin saber cómo reescribir la historia de mi vida. No confiaba en nadie que pudiera sostenerme y evitar que me hundiera como un barco a la deriva. En esa carencia, fui eligiendo vínculos que me quebraban, que me alejaban cada vez más de la mujer tierna y amorosa que en el fondo seguía siendo yo."

Capítulo 7: "Los Países Bajos son un país del primer mundo, con una infraestructura impecable y un nivel de innovación que realmente impresiona. Los holandeses son conocidos por su capacidad para ganarle terreno al mar, construyendo ciudades donde antes solo había agua.

Sin embargo, culturalmente pueden parecer fríos, individualistas y excesivamente puntuales. En su sociedad, el dinero ocupa un lugar central, y tanto el romanticismo como la espontaneidad parecen haberse diluido, como si no tuvieran cabida en su estilo de vida tan estructurado."

Capítulo 8: "En las fiestas especiales, como la Navidad, la nostalgia por Guatemala se hacía más fuerte. Todos los años pasábamos la noche navideña en la casa de los padres de Jeroen. Ellos lo celebraban con mucha seriedad: una cena de alrededor de diez platillos que se servían lentamente entre las siete y las doce de la noche. Incluso el momento de dar los regalos era ceremonial, como si cada obsequio llevara dentro algo frágil que podía romperse. Los entregábamos con tanta delicadeza que, a veces, hasta aburría.

Yo extrañaba las navidades de mi país, colmadas de música, baile, abundante comida, regalos, bebida, fuegos artificiales y un desorden alegre. El contraste entre ambos países era brutal: de un lado la solemnidad, del otro la explosión de vida."

Capítulo 9: "La ciudad se volvió más fría y silenciosa. Ámsterdam, con sus canales llenos de bicicletas, parecía avanzar sin mí. Los días se me iban en una rutina que no me llenaba: trabajar, volver a casa, dormir. Sentía que mi vida se escurría en hábitos vacíos, como si el tiempo se deshiciera sin propósito. La soledad me acompañaba en cada esquina y, aunque me dolía, también era un recordatorio de que había elegido mi libertad."

Capitulo 10: "Logré enamorarme en los tres meses que compartimos. No quedamos en nada porque no podía pedirle fidelidad estando tan lejos, viajando y descubriendo el mundo. Una vez más sentí que la vida me jugaba esa vieja broma en la que yo elegía mientras no me elegían. Qué equivocada estaba…pero aún no lo sabía."

Capítulo 11: "Bern también me enseñó que no quería entrar en discusiones innecesarias. A veces yo intentaba iniciar una de la nada y él simplemente preguntaba: “¿Por qué quieres pelear?”. Esa pregunta me desarmaba por completo. Me di cuenta de que estaba tan acostumbrada a los conflictos con mis ex parejas que el drama latino seguía vivo en mí, pero decidí dejarlo atrás para construir una relación más sana."

Capítulo 12: "Empecé a escribir un blog que pronto se volvió popular; allí desahogaba todo el rencor, el enojo y la frustración que llevaba dentro. Al parecer, había muchas personas que se sentían igual, porque el blog creció rápidamente y algunos de mis textos terminaron siendo publicados en libros."

Capítulo 13: "Al regresar de ese viaje estaba llena de dudas, pero algo completamente inesperado me sorprendió: por primera vez en mi vida tuve ganas de ser madre. No sabía qué lo había detonado, pero estaba dispuesta a intentarlo. Para Bern, sin embargo, fue un no tajante. Entonces mencioné lo que le había dicho a Manolo, y él afirmó que todo había sido un invento. Mi intuición me decía lo contrario. Y mientras más negaba él su deseo de ser padre, más crecía en mí el anhelo de quedar embarazada."

Capítulo 14: "Ya en Guatemala, cuando llegó el día de mi cumpleaños, celebré con una intensidad que parecía desafiar los años anteriores. La alegría regresó como un tambor que despierta a un pueblo dormido: primero un latido, luego el cuerpo entero respondiendo. Nadie en esa fiesta supo lo profundo que era para mí ese momento."

Capítulo 15: "Pedí hablar con el doctor y ahí entendí que tenía que tomar la decisión más grande de mi vida. Mi papá estaba conectado a un respirador; su vida ya solo se sostenía por esa máquina. No había más que hacer. Lo único que quedaba era decidir si se le desconectaba o se le dejaba así. Y esa decisión era mía. Jamás imaginé que la responsabilidad de su vida terminaría en mis manos."

Capítulo 16: "Dijo que el espíritu de mi papá aún caminaba por la tierra, con asuntos pendientes. Durante dos horas invocamos a los dioses mayas. Sentí a mi padre a mi lado y también a mi abuelo. Mi abuela y yo vimos cómo el fuego y el viento danzaban en torbellinos y cómo el lago se unía al ritual con un silencio profundo y vivo. Allí, en esa montaña, encontramos el cierre que nuestros corazones pedían."

Capítulo 17: "En ese tiempo empecé a presentar síntomas que no lograba entender. Después de almorzar, me invadía un sueño tan fuerte que me resultaba imposible concentrarme. Un par de veces sentí que me desmayaba en plena calle y mi humor cambiaba con cualquier cosa. Fui al hospital varias veces para hacerme exámenes, pero no encontraban nada.

Tras meses de estudios, a mis 42 años me dijeron que estaba en perimenopausia. Yo, que temía envejecer demasiado rápido, me encontré de frente con un tema del que casi no se hablaba y que seguía siendo un tabú para muchas mujeres. La noticia me golpeó profundamente."

Capítulo 18: "Como no quería volver a tocar fondo, decidí hacer un curso en línea para mantenerme ocupada. Empecé a buscar opciones hasta que encontré a un español que tenía una escuela donde enseñaba a iniciar un negocio en línea. Decía que no importaba no saber qué tipo de negocio quería, así que me inscribí porque me pareció interesante.
 

Ese curso fue el que cambió mi vida de manera inesperada. Estaba dividido en varias etapas numeradas y, en la etapa Cero, iban a enseñar sobre Desarrollo Personal. Esa etapa comenzaba con la frase: “Tú no eres quien crees que eres”, y recuerdo perfectamente lo que sentí al leerla. Algo se movió dentro de mí."

Capítulo 19: "En Desarrollo Personal aprendí que no hay otra forma: hay que sentir el dolor para liberarlo. Jill Bolte Taylor, doctora en neuroanatomía, afirma que cuando reaccionamos a algo, el proceso químico que se activa en el cuerpo dura solo 90 segundos.

Comprender eso me sacudió. La emoción era breve; la repetición, infinita. Era mi mente la que insistía en revivir lo que ya había pasado, por días, meses o años. Qué insensatez."

Capítulo 20: "Me fui a sentar a la Plaza de Cataluña. En ese momento se me cayó la venda de los ojos sobre quién era realmente Oscar. Me di cuenta de que, en los veinte años de amistad, siempre había una crítica a todo lo que yo hacía. Despreciaba el lugar donde vivía, mi ropa, mi trabajo, incluso mi apartamento, aunque nunca lo había visto. Me comparaba con sus amigos ricos como si yo valiera menos."

Capítulo 21: "Cuando finalmente me conecté con mi esencia, me sorprendí al descubrir mi propia belleza interior. Sentí un amor inmenso por mi misma. Despertó en mí el deseo genuino de ayudar a otros. Experimenté una paz que nunca antes había conocido. Mi risa dejó de ser una máscara. Y, pese a todo lo vivido, recuperé la esperanza de contribuir a un mundo mejor."

Capítulo 22: "Soñé que estaba en la selva del Petén de noche. Éramos un pequeño grupo en expedición, avanzando tras un guía.

 

De repente, él levantó el brazo y el silencio lo cubrió todo. Nos señaló al frente. Sobre un tronco caído, inmóvil y soberano, estaba parado un jaguar. Sus ojos se clavaron en nosotros.

Percibí el miedo paralizando a mis compañeros. Yo, en cambio, sentí un llamado.  Despacio pero firme avancé hacia él.

El guía me advirtió en voz baja, pero respondí con certeza: sabía lo que hacía: el jaguar y yo compartíamos la misma esencia. Caminé con la cabeza agachada hasta situarme a su lado.

Podía sentir su respiración. Bastaría un gesto suyo para desgarrarme el cuello. Nos quedamos inmóviles, mejilla con mejilla, esperando… sin saber exactamente qué.

Entonces se acercó y frotó su rostro contra el mío, con la suavidad de un gato doméstico. Fue un momento de absoluta revelación. No había amenaza. Solo el reconocimiento de dos seres que pertenecían al mismo linaje."

Capítulo 23: "Había personas que nacían con una sensibilidad distinta. Personas capaces de percibir lo que la mayoría no ve: la energía que sostiene las cosas, la vibración que emiten los lugares, los objetos, los animales, incluso los deseos y las tragedias ocultas de las personas. No era magia. No era locura. Era una forma antigua de percepción que en algún momento de la historia se había apagado en casi todos.

Pero en algunas personas…
Esa percepción seguía viva.
Dormida, sí.
Pero viva."

Capítulo 24: "Sentía que cerraba un ciclo profundo de mi vida. No sabía qué venía después, pero sí sabía que no quería seguir siendo la misma. Sanar no era fácil ni cómodo, pero intuía que era necesario para acercarme a la vida que siempre había deseado. Ya no quería vivir quejándome, frustrada, con un vacío adentro y preguntándome si eso era todo. Tenía un deseo inmenso de seguir descubriendo a mi verdadero yo y de recuperar toda la magia que sentía que me había perdido."

Capítulo 25: "Entre una ausencia y una presencia que me anulaba, aprendí a sobrevivir como pude. A hacerme fuerte por obligación. A esconder lo que sentía. A perfeccionar el arte de disimular, de tragarme el dolor para que nadie notara que algo me afectaba. Me rebelé y terminé peleada con la vida porque, sin darme cuenta, me creí que no debía existir. Y por muchos años pensé que así era la vida, hasta que en la sanación entendí que esas heridas no eran destino, solo el punto de partida."

Capítulo 26:  "Había una serenidad nueva en mí, como si hubiera mudado una capa vieja de piel. Una paz que antes no conocía. Los problemas del trabajo ya no me atrapaban. Empecé a observar más y a reaccionar menos. Dejé de intentar cambiar lo que no iba a cambiar, aunque en el fondo seguía latiendo el deseo de dejar ese trabajo."

Capítulo 27: "Con el tiempo también empecé a sentir una claridad nueva, como si mis emociones y mis decisiones se volvieran más nítidas. A veces aparecía una conexión suave con todo: con la naturaleza, con las personas, incluso con el silencio. Y había una sensación silenciosa de propósito, como si algo dentro de mí supiera hacia dónde ir, incluso cuando yo no lo sabía."

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